Pocitos, una playa caribeña en el sur de Buenos Aires

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Pocitos, una playa caribeña en el sur de Buenos Aires

Nadie nos creerá, pero existen en Buenos Aires 40 habitantes que viven en una playa de arenas blancas dentro de una pequeña bahía anegada, donde se recuesta un tranquilo mar de aguas turquesas, un muelle permite caminar y sentir este mar, la caricia salada y el lento ondular de las olas. Sobre esta comarca, el sol ilumina un puñado de casas, muy pocas.

Muchos dicen que este es el mejor pueblo marítimo del mundo, muchos acuerdan que las aguas que llegan a la bahía tienen nutrientes y una temperatura especiales que permiten que crezcan y se reproduzcan miles de ostras que representan la principal fuente de alimentación y aunque muchos les digan a estos 40 soñadores que viven fuera del mundo que tienen un tesoro gastronómico bajo las cristalinas aguas, todos se limitan a responder con una sonrisa.

No les interesa que el lugar se dé a conocer y mientras más tiempo puedan continuar así, mucho mejor. Las otras, de gran calidad, están allí y eso parece tranquilizarlos a los habitantes de este paraíso. Pocitos es un pueblo a orillas del Mar Argentino, a pocos kilómetros de Bahía San Blas, en Patagones. Se trata de una playa de la Patagonia Bonaerense.

Un puñado de islas, como la de los Césares, Gama, Flamenco y del Jabalí protegen esta bahía de las inclemencias del mar abierto y le aseguran tranquilidad a estas playas. La aldea tiene un club, algunos comercios y un hotel que permite que este lugar pueda ser disfrutado por aventureros que elijen pasar algunos días en este paraíso. La pequeña bahía, abierta, es un remanso donde se ubican los botes de los pescadores.

El muelle invita a caminar por la arena blanca calcárea, que se humedece con el agua cristalina con tonos verdes. La brisa del mar argentino tranquiliza. En Pocitos se está lejos de todo, cuesta llegar, de alguna manera está aislado del mundo moderno, los teléfonos pierden utilidad, al igual que las demás tecnologías. Lo actual aquí es tener un objetivo claro: comprarle ostras a los pescadores y probarlas al lado de la costa, con limón, y nada más. Corvinas y cazones, salen con buenos tamaños, para completar la dieta.

Es un lugar soñado para descansar. Para vivir es un apacible rincón de vida, donde la naturaleza se manifiesta desnuda. Pocitos, lo dicen sus habitantes, quieren seguir siendo los que son.

Texto: Leandro Vesco

Por | 2019-10-16T20:41:35+00:00 octubre 16th, 2019|HISTORIAS, PUEBLOS|0 Comentario

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