«Valijas en Cuentos», recorren las escuelas rurales contando historias en kamishibai

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«Valijas en Cuentos», recorren las escuelas rurales contando historias en kamishibai

Un equipo de dos mujeres artistas, ganadoras de una beca del Fondo Nacional de Bellas Artes, en su rubro “Arte y Transformación Social”, está llevando «Valijas en Cuentos» por las escuelas rurales de la provincia de Buenos Aires, historias contadas en un teatro de Kamishibai. El pasado viernes 31 de mayo estuvieron en D´Orbigny, un pequeño pueblo de apenas 10 habitantes de la pampa gringa en Coronel Suárez.

El escenario fue la escuela de la localidad. La actividad apunta a llevar historias dentro de esta maravillosa expresión japonesa a comunidades rurales. El kamishibai (significa drama de papel) es una técnica de contar historias en un pequeño teatro de madera (tiene el tamaño de un maletín), que se originó en Japón en el siglo XII. Vera Veiga (docente y narradora) y Soledad Bastida (productora y co fundadora de la ONG Proyecto Pulpería), quienes obtuvieron la mencionada beca, por su proyecto “Valijas en Cuentos”, llegaron a D´Orbigny para realizar un espectáculo que movilizó a toda la comunidad, dándole la oportunidad a los niños de este pueblo de conocer una forma milenaria de contar historias que los involucró por completo.

“Soledad y Vera llegaron con sus valijas llenas de emociones, para regalarnos una maravillosa tarde, que compartimos con toda la comunidad de D´Orbigny y también con las escuelas de El Triunfo, La Remonta, y con los chiquitos del 1ero grado de la EP N° 4 de Pueblo Santa María. Es un gran día de muchas emociones”, afirmó a La Nueva Suárez en conferencia de prensa, junto a las artistas, Karina Graff, nacida en el pueblo y directora del Jardín de Infantes.

“Lo que proponemos es un espectáculo de teatro de kamishibai, que es un pequeño teatro de madera, como si fuese una ventanita que se abre y donde hay escenografías con historias que Vera va narrando, con un poco de actuación, con mucho de ilustración, de escucha y mucha magia. Es muy lindo. La idea fue presentarlo en escuelas rurales, de parajes o pequeños pueblos de la provincia de Buenos Aires. Para esto seleccionamos tres lugares, que fueron Pardo, D´Orbigny y Dufaur”, destacó Soledad Bastida.

Una de las particulares transformadoras de este proyecto es la posibilidad de los propios niños de la escuela elegida de continuar creando historias. “En cada lugar vamos haciendo un encuentro. Y en ese encuentro regalamos la valija, el teatro de kamishibai, para que los docentes y alumnos sigan trabajando con esto y puedan crear, finalmente, su propia historia”, sostiene Bastida.

La escuela de D´Orbigny se llenó de gente, alumnos, docentes, autoridades y la familia de la pequeña comunidad educativa de este pueblo que actualmente ha quedado con 10 habitantes. Estas actividades son de gran importancia, por tanto revalorizan la educación rural, movilizan a las familias de los pueblos, crean puentes culturales con los establecimientos vecinos -con quienes comparten la soledad- y ponen el foco en darles a los niños de estos pueblos olvidados la posibilidad de conocer nuevos lenguajes y manifestaciones artísticas.

«Las historias, aunque sean pensadas para la infancia, también conmueven a los adultos. Cuando uno trabaja para la infancia, también hay algo de lo literario que uno lo siente cercano, aunque sea abordado para los niños. Hay mucha riqueza en el arte literario en la Argentina. Nuestra idea es compartir y difundir el arte, la literatura, el arte visual, la narración oral”, explica Vera Veiga.

La dinámica del espectáculo es compartir algunas historias hechas en el teatro de kamishibai, y luego compartir con los niños la lectura de libros con ejercicios de expresión plástica. «Después de las historias narradas, proponemos un taller de arte, en donde los chicos pintan o recrean algunas de las historias de los cuentos que vieron y les gustaron, o empiezan a preparar su propia historia de kamishibai”, agrega Veiga.

El kamishibai que dejaron en la escuela, obra del escultor uruguayo Eduardo Spíndola, ya forma parte del inventario de la escuela de este pueblo tan bello y silencioso, que a partir del viernes pasado cuenta con una pequeña fábrica de sueños, orquestada por los mejores actores: niños de escuela rural. El trabajo de Valijas en Cuento se enmarca en la premisa que el arte sí puede ser un puente y un generador de transformación social en las pequeñas comunidades. La próxima parada será en septiembre en Dufaur, un pueblo serrano del partido de Saavedra.

Para contactarse con Valijas en Cuentos, hacé click acá.

Por | 2019-06-03T20:54:59+00:00 junio 3rd, 2019|ACTUALIDAD, CULTURA|0 Comentario

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